sábado, 2 de abril de 2011

Donatilo Iselin A. Buchillón

Donatilo Iselin A. Buchillón
Donatilo Iselin Arencibia Buchillón nació en Chambas, en la provincia de Camagüey, el día 30 de julio de 1942. Iselin, como le decían sus familiares y amigos, era el menor de los 7 hijos de los esposos Felipe Arencibia y Onelia Buchillón. Vivía con sus padres, pues era soltero.
Iselin pasó su infancia en Chambas, asistiendo a clases a la es¬cuela local. De niño era repartidor de leche; luego realizó otros trabajos, cortador de caña, tabaquero, etc. Al joven le apasio¬naba el canto y era muy alegre.
Fue siempre un buen revolucionario, muy entusiasta. Se inscri¬bió en las Milicias Nacionales Revolucionarias en noviembre de 1959.
En muchas ocasiones me decía —refiere la mamá:
-r-Ya podemos hablar, bastante tiempo estuvo el pueblo
amordazado. Ahora ha triunfado nuestra Revolución.
El día 19 de enero de 1961 partió para La Habana, para
ingresar en una escuela y pasar un curso de artillería de
las FAR. Fui a verlo a la Escuela y en esa oportunidad me
dijo:
Estoy bien aquí, mamá. He venido a cumplir mi deber como
todos los demás. Voy a aprender para defender mi Patria.
Al oírlo hablar así, le respondí:
¡Hijo, ya que ingresaste, cumple hasta el final con tu deber! No volví a verlo más ...

Su gran ilusión era, al regresar, obtener una beca para aprender telegrafía.
Los padres de Iselin concluyeron: ];
¡Nadie desea perder un familiar, cómo íbamos a pensar que perderíamos a nuestro hijo! Pero su muerte no es, como tampoco la del resto de sus compañeros, en vano. Lo que haremos es seguir luchando como lo hacen sus hermanos; no apartarnos de sus ideales para salvar la Patria. Su her¬mano Antonio ocupa el puesto que dejara nuestro hijo muer¬to, no era miliciano, pero inmediatamente ingresó en las milicias. Los demás continúan siendo milicianos activos.
La mamá de Iselin, de 59 años, está integrada en su Comité de Defensa3 y el papá, que tiene 70 años, es miliciano voluntario. Iselin siempre cumplió sus obligaciones a pesar de que padecía una enfermedad. No permitía que por ello se le relegara de cumplir con su deber. Estaba en la fila para desayunar, la ma¬ñana del 15 de abril, cuando ocurrió el bombardeo, fue uno de los que recibió en su cuerpo los impactos de la metralla arro¬jada por los enemigos de nuestro pueblo.


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