Donatilo Iselin A. Buchillón
Donatilo Iselin Arencibia Buchillón nació en Chambas, en la provincia de Camagüey, el día 30 de julio de 1942. Iselin, como le decían sus familiares y amigos, era el menor de los 7 hijos de los esposos Felipe Arencibia y Onelia Buchillón. Vivía con sus padres, pues era soltero.
Iselin pasó su infancia en Chambas, asistiendo a clases a la es¬cuela local. De niño era repartidor de leche; luego realizó otros trabajos, cortador de caña, tabaquero, etc. Al joven le apasio¬naba el canto y era muy alegre.
Fue siempre un buen revolucionario, muy entusiasta. Se inscri¬bió en las Milicias Nacionales Revolucionarias en noviembre de 1959.
En muchas ocasiones me decía —refiere la mamá:
-r-Ya podemos hablar, bastante tiempo estuvo el pueblo
amordazado. Ahora ha triunfado nuestra Revolución.
El día 19 de enero de 1961 partió para La Habana, para
ingresar en una escuela y pasar un curso de artillería de
las FAR. Fui a verlo a la Escuela y en esa oportunidad me
dijo:
Estoy bien aquí, mamá. He venido a cumplir mi deber como
todos los demás. Voy a aprender para defender mi Patria.
Al oírlo hablar así, le respondí:
¡Hijo, ya que ingresaste, cumple hasta el final con tu deber! No volví a verlo más ...
Su gran ilusión era, al regresar, obtener una beca para aprender telegrafía.
Los padres de Iselin concluyeron: ];
¡Nadie desea perder un familiar, cómo íbamos a pensar que perderíamos a nuestro hijo! Pero su muerte no es, como tampoco la del resto de sus compañeros, en vano. Lo que haremos es seguir luchando como lo hacen sus hermanos; no apartarnos de sus ideales para salvar la Patria. Su her¬mano Antonio ocupa el puesto que dejara nuestro hijo muer¬to, no era miliciano, pero inmediatamente ingresó en las milicias. Los demás continúan siendo milicianos activos.
La mamá de Iselin, de 59 años, está integrada en su Comité de Defensa3 y el papá, que tiene 70 años, es miliciano voluntario. Iselin siempre cumplió sus obligaciones a pesar de que padecía una enfermedad. No permitía que por ello se le relegara de cumplir con su deber. Estaba en la fila para desayunar, la ma¬ñana del 15 de abril, cuando ocurrió el bombardeo, fue uno de los que recibió en su cuerpo los impactos de la metralla arro¬jada por los enemigos de nuestro pueblo.
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