sábado, 2 de abril de 2011

Sandalio Ramón Díaz Alfonso

Sandalio Ramón Díaz Alfonso
"Para nosotros no ha muerto"

Lejos de Marianao, en la barriada de Luyanó, ese mismo día un joven de 29 años, miliciano, se despedía de su esposa e hijos y corría a defender la Patria.
Sandalio R. Díaz Alfonso
Besó a sus pequeños hijos, Ramoncito de 5 años y Gloria de meses.
Los apretó fuertemente contra su pecho y miró a su joven esposa
a la vez que le decía:
Si algo me sucede cuida a los niños.
Ella así lo prometió. Sandalio la besó nuevamente y se dispuso
a partir. Quiso acompañarle pero él la detuvo.
No, no te asomes —dijo y partió—, no volviéndose a ver jamás ...
Sandalio no le dijo a su compañera a dónde iba, sabía que iba
a Playa Girón, pero prefirió callar para no preocuparla.

¡Máquinas infernales!... ¡Indignante espectáculo!... ¡Las balas de sus ametralladoras llovían sobre el pueblo tranquilo!... Aviones del imperialismo yanqui... Ordenes en inglés que daba el piloto eran escuchadas ...
¡Cobardes!... ¡Asesinos! No conciben que un pueblo quiera ser libre y que desee trabajar en paz por su felicidad... Ellos continuaban ametrallando ... niños y mujeres heridos ... Un miliciano caía y, en un supremo esfuerzo escribía en la pared, con su propia sangre un nombre querido, un nombre que sim¬bolizaba libertad del pueblo que guía: FIDEL ... Después murió. Todo sucedía en el amanecer del 15 de abril de 1961. La FAR era atacada. Estos hechos se desarrollaban en Marianao, en La Habana...
En otros lugares de la Isla también atacaban los desalmados... La artillería se puso en acción, por primera vez aquellos jóvenes valientes manejaban esas armas contra el enemigo e hicieron blanco...
El Ejército Rebelde se movilizó y los milicianos eran llamados urgentemente. Todo era actividad inusitada... el enemigo podía volver, y volvió. En la madrugada del 17 de abril desembarca¬ron los mercenarios por Playa Girón; fue gran error, que han pagado...

Miguel Ángel Muñoz, miliciano N"? 265 del batallón 113, nos
condujo al hogar en que viven Gloria de la Cruz y sus pequeños
hijitos. Durante el corto trayecto nos habló de Sandalio Ramón...
Cuando las personas mueren —expresó— por lo regular se
habla bien de ellas, pero créame, éste era un modelo de
padre, de esposo y de hijo, un modelo de revolucionario.
Para él lo más grande era la Revolución, en defensa de la
cual dio su vida. No era la primera vez que combatía, pues
estuvo en el Escambray 6 cuando la limpieza de gusanos en
aquella zona villareña.
La Compañera
En el modesto hogar nos recibió, con sus niños, Gloria de la Cruz. Es una joven alta, de ojos muy tristes, que lloran la pérdida del que tanto amara, del padre asesinado que no volverán a ver sus hijos. Vestía de negro y no sonrió una sola vez. Nos dispensó una amable acogida y respondió a cuanto pre¬guntamos.
Era muy amante de su hogar y nos adoraba. Fue un padre ejemplar, un buen esposo y un hijo admirable.
Para nosotros él no ha muerto, vive en cada obra que realiza la Revolución; vive en el ideal del pueblo cubano de liber¬tad y progreso, que trabaja y construye una vida mejor que disfrutarán sus hijos...
El día que partió parece que presentía su muerte. Murió como él quería pues cuando era soltero, dijo más de una vez que cuando muriera le pusieran en el ataúd una ban¬dera cubana, y así fue. Un día me dijq:
•Si tienes que empuñar las armas para defender la Revolu¬ción, no tengas miedo, con ello recuerda que defiendes el futuro de nuestro pueblo y el de nuestros hijos. Yo así lo haré cuando sea necesario.
Ahora no tengo con quien dejar a mis hijos, pero iré a donde la Revolución me necesite. Tengo un hermano miliciano y otro es teniente del Ejército Rebelde de la zona PR-2°, de Pinar del Río.
La mamá de Gloria, está presente también, nos habló muy bien de su yerno. Es directora del Colegio "El Perpetuo Socorro", nacionalizado00, que hoy lleva el nombre de "Ramón Díaz Alfonso".
Ramoncito preguntaba por su papá, —exclamando. ¿Por qué no viene papi si todos los milicianos han regresado? ... Por fin tuvimos que decirle la verdad.

Sandalio Ramón, leía mucho y le gustaba estudiar. Se estaba preparando para recibir el título de Quiropedista y era meca¬nógrafo. Leía mucho y el último libro que tuvo en sus manos antes de partir fue: "Guerra de Guerrillas" del Comandante Che Guevara. Le gustaba también hacer versos que siempre dedicaba a su compañera.

En la pared de la pequeña salita vimos dos collares de esos que hacen los milicianos en el campo; en uno puso el nombre de sus cuatro amores fundidos en un gran amor: Gloria, Ramoncito, Glorita y Cuba.
Sandalio Ramón trabajaba en la Cremería "Santa Beatriz", en el departamento de enjuague de pomos. Algunos de sus compa¬ñeros con quienes hablamos nos informaron que era un gran muchacho, un magnífico compañero y todos le querían. En el frente del Edificio, en la pared, hay una tarja de bronce en la que aparecen junto a otras dedicadas a sus compañeros que murieron en el Escambray las siguientes palabras:
En memoria de Ramón Díaz Alfonso.
Modelo ejemplar de compañero en el trabajo y en el ideal revolucionario. Sea su muerte un faro que de luz que ilumine el espíritu de lucha de los hombres por la libertad de los pueblos. Nació el 3 de septiembre de 1931, en Matanzas. Murió el día 18 de abril de 1961 en Playa Girón.
De sus compañeros de "Santa Beatriz"
Como expresó su compañera, Sandalio Ramón no ha muerto. Está en el corazón de los que lo amaron y lo veneran. Está en el recuerdo de sus compañeros. Está en cada uno de los milicia¬nos que hoy se entrenan para defender nuevamente a la patria amenazada. Está en cada obra que desarrolla el Gobierno Revolucionario.
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